Este es un blog donde encontraréis cositas varias que ni yo mismo sé que voy a poner, sólo espero que disfrutéis tanto leyéndolo como yo escribiéndolo

miércoles, 20 de enero de 2010

Caras



No le pongas mala cara
Cuando el mundo te la guarde
Tú sigue con tu sonrisa
Y a mirar para otra parte.
Las caras que no te miran
No saben lo que mirar
No saben mirar la vida
Sin la caradura de la cara de la verdad
Caras muertas
Caras de la envidia
Caras inocentes
Caras divertidas
Caras inteligentes
Caras que no se olvidan
Caras intransigentes
Caras que el amor te cuida.
No le pongas mala cara
A quien mala cara tiene
Porque las caras son las caras
De quien más caro se vende
Y una máscara de cara
Con aires de relevancia
Caras son mas caras joyas
Que luego salen baratas.
No me mires a la cara
Porque no sabes mirarla.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz año

Feliz año 2010 a las 3 o 4 personas que entráis en este blog casi abandonado!!!!!!!!!!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!

martes, 3 de noviembre de 2009

Y los minutos no pasan.


Y los minutos no pasan.
Como si las pilas hubieran
matado el leve tic-tac de unas manecillas.
Como si el viento por más que soplara
no levantara una bolsa de plástico en la tierra.
Como una voz que se pierde
en los silencios que no se producen en las orillas.
Como el agua que serena
va buscando alojamiento en las espumas navieras.
Y los minutos no pasan.
Una bella melodía recuerdo,
casi escucho sus notas, sus sones, sus palabras.
Miradas al desconsuelo recorren tres paredes
tintadas con la luz del calor de la mañana sin sol.
Abrazando la certeza de que el minutero anda
de que avanza y no retrasa las horas descalabradas
cuando una leve esperanza se cuele por las vitrinas
las hojas de piedra fina no dejan creer en el reloj.
Y los minutos no pasan.
Fino tedio de mediamañana, medianoche, mediodía
susurrante agujetería tejiendo coladores
en la tela que en otra hora lució radiante su vida
y que ahora, adormecida ya no obedece a calores.
Y los minutos no pasan.
Tic-tac, tic-tac, corre, tiempo corre, que ya ni la meta veo.
Tic-tac, tic-tac, noche, tráeme el amparo de ver las horas corriendo.
Tic-tac, tic-tac, acelera tu tic-tac, acelera tu sentir viviendo.
Y los minutos no pasan... tic-tac...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mañana


El mañana se nos antoja como una futura materialización del presente, no queremos que sea igual, pero de una forma u otra los días se repiten, se repiten las fórmulas que dejan al día ser día, sólo hay un ápice que cambia y es que tú ya no eres el de hoy, eres el de mañana, el de hoy y no el de ayer, ¿Hay más cambio que no cambiar más que de ubicación? Mañana siempre será mañana, y mañana será otro día y ese día será como hoy sin serlo.

lunes, 12 de octubre de 2009

El lenguaje discriminatorio


Hace unos años, cuando estaba en 2º de bachiller escribí este artículo para Lengua Castellana y literatura, y la verdad es que me gustó mucho, y a la profesora también, creo recordar que me puso un sobresaliente por él. A ver si os gusta a los que lo leáis:

--------------------

Últimamente se ha abierto la veda en relación con el sexismo en el lenguaje y como suele pasar con todo, hay dos grandes opiniones y corrientes de pensamiento, una, que sí hay sexismo en el lenguaje español y otra que no lo hay. Normalmente suelen ser las mujeres las que defienden la teoría del lenguaje sexista, ya que las mujeres llevan al feminismo a los límites más insospechados, hasta la lengua se ha visto salpicada por el feminismo. Está bien que las mujeres defiendan derechos e igualdades pero no llevar esas ansias de derechos e igualdades hasta los límites a los que los llevan. La lengua es un bien común que hemos ido heredando de generación en generación durante siglos y siglos y por el pensamiento e ideología de algunas mujeres no se debe cambiar. El castellano es una lengua romance, proviene del latín, por lo que el problema viene de atrás. Por ejemplo: en la palabra “juez” del latín “iudex”, permitir el femenino de esta palabra “jueza” sería un error gramatical, porque los romanos nunca dijeron “indexa” (al menos que se sepa, claro). Así que para cambiar las palabras castellanas tendrían que cambiar la lengua latina, pues inventen una máquina del tiempo y vayan ustedes a la época romana y díganles a los hablantes que esas normas no son así porque en el futuro nos sentiremos discriminadas una serie de mujeres.
Diciendo el masculino y el femenino cada vez que se habla lo único que se consigue es que nos expresemos de una forma menos fluida, y ya no hablemos en discursos que se harían tan largos y somnolientos que en los mítines políticos repartirían almohadas en vez de banderitas del partido correspondiente.
La letra “a” ahora resulta que es una marca de femenino y la “o” del masculino, pues bien, resulta que tenemos letras parias como la “e”, la “i” ó la “u” a las que no quieren en ningún bando. Parece ser que todo lo relacionado con lo masculino tiene que terminar en “o” y lo relacionado con lo femenino en “a”, pues, si ésto es así, resulta que Rafael Alberti es un “poeto” y Montserrat Caballé una “soprana”.
Si estas mujeres dicen que el término “piloto” excluye a las mujeres que ejercen ese oficio y solo se refiere a los varones, pues si se permitiera el femenino “pilota” ¿Por qué no permitir el empleo de la expresión “pilota automática”? Suena extraño, yo me imagino a un piloto de aviones en un momento en el que corre peligro la vida de los pasajeros y todo depende del piloto automático y tiene por “copilota” a una de las mujeres “lenguajediscriminataristas” y le dice “¡Ponga la pilota automática!, ¡Rápido póngala!” y mientras que el piloto se recupera del shock de estas palabras ya son portada de todos los periódicos. El uso del término “pilota automática” sería para aviones “Iberia”, que son femeninos y el de “piloto automático” para “Airbus”, puestos a imaginar. Los aviones pilotados por hombres tendrían piloto automático y los pilotados por las mujeres tendrían pilota automática, ¿Y si el avión tiene un piloto y una “copilota” o una “pilota” y un copiloto? Serían pilotos automáticos unisex.
También dicen algunas mujeres que al utilizar términos como “todos” se sienten discriminadas porque entienden ellas que solo se refieren a los varones, pues muy bien, ¿Se sentirán igual de discriminadas si están en un banco, con hombres y mujeres, y entran atracadores gritando ¡Todos al suelo!? ¿Se quedarían en pie porque ellas opinan y entienden que los atracadores solo quieren que se tiren al suelo los hombres? No creo que se quedaran en pie. Según la teoría defendida por estas señoras los atracadores tendrían que entrar a punta de pistola gritando: “¡Todos y todas al suelo!”, pues mientras que dicen todos y todas al suelo han perdido un tiempo muy valioso en el que el señor banquero ha pulsado la alarma y ya la policía (si está formada por mujeres, si está formada por hombres sería policío) apresarían a los ladrones. O para no irnos a una situación tan incómoda, ¿Se sentirían discriminadas si están cualquier lugar y llega una persona repartiendo millones (cosa muy poco probable) y diciendo “Todos sois millonarios”? Ellas según sus propias opiniones y pensamientos agacharían su cabeza y se marcharían porque solo serían millonarios los hombres.
Como se ha podido comprobar a lo largo del escrito no estoy de acuerdo en que el lenguaje sea sexista, no es que sea sexista, es que el lenguaje tiene un conjunto de normas y leyes que hay que cumplir, leyes que tenemos heredadas de la cultura latina. Solo con el uso frecuente de palabras y expresiones se podrían llegar a aceptar, pero dudo mucho que todas las personas, o la mayoría, de España llegue a hablar un día utilizando el masculino y el femenino. Ni los políticos alargarán más sus mítines por esos asuntos, ni Montserrat Caballé será “soprana”, ni los atracadores dirán ¡Todos y todas al suelo!, ni mucho menos seremos todos y todas millonarios y millonarias.

lunes, 31 de agosto de 2009

Habemus Papam VII


El mundo entero quedó conmocionado con la muerte del Papa. Un medio de comunicación italiano escribía así:

Esta noche, mientras dormía plácidamente en su habitación del Palacio Vaticano, Emmanuel Jáuregui, el Papa Gregorio XVII ha muerto debido a un cáncer de páncreas que sufría desde hace años. No había hecho pública su enfermedad porque consideraba que era enviada de Dios y por tanto nada podría hacer por evitar su desarrollo.
Parece ser que el difunto Santo Padre debió encontrarse mal momentos antes de morir, pues, de su puño y letra, se ha encontrado una nota en su mesilla de noche en la que escribió lo siguiente: «Sé que esta noche voy a morir. Dios me mandó una enfermedad y él ha querido acabar con mi vida. Nada ni nadie tiene derecho a parar el poder de Dios, por eso nunca quise recibir tratamiento. Como última voluntad quisiera que todos estos decretos que he lanzado en mis pocos días de pontificado, sean anulados y que nunca lleguen a entrar en vigor. En mis últimas horas de vida, he recapacitado y me he dado cuenta de que Dios no quería esos cambios, así me lo ha dicho. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén »
Hoy darán comienzo los finerales, una vez se procesa en embalsamamiento del cuerpo del Santo Padre Gregorio XVII.




5 de diciembre del año del Señor. Plaza de San Pedro del Vaticano. Se abren las cortinas y el silencio se hace en toda la plaza. Suenan las ansiadas palabras:
«Fratelli e sorelle carissimi! ¡Queridísimos hermanos y hermanas! Biens chers frères et sœurs! Liebe Brüder und Schwestern! Dear brothers and sisters! Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus papam! Emminentissimum ac reverendissimum dominum, dominum Ulstano, sanctæ romanæ Ecclesiæ cardinalem Capalozza, qui sibi nomen imposuit Gregori decimi octavi»


domingo, 30 de agosto de 2009

Habemus Papam VI


18 de noviembre del año del Señor. Puerta de la Sede Central del P.C.U. Llega un coche negro lujoso hasta la puerta. Toda la directiva está en la puerta de la sede. Sale del coche su Santidad el Papa Gregorio XVII acompañado de algunos miembros de la guardia suiza. Multitud de periodistas, que estaban en el Vaticano a merced de los decretos del Papa, esperaban en la Puerta e hicieron miles de fotos y lanzaron miles de preguntas que el Papa no se aventuró nunca a responder. Otro frente a la puerta era el de una multitud de fieles de dos tipos: Los que no seguían las ideas del nuevo pontífice y los que no, que igualmente gritaban a la salida del mismo del coche.
El Papa salió del coche, procedió a saludar a los miembros de la junta directiva del Partido y juntos procedieron al interior de la sede.

Al llegar al interior de la sala de reuniones, los dirigentes del partido político entraron antes que el sumo pontífice. Al hacer éste acto de presencia en la sala de reuniones. Una legión de militares y miembros de su santo cuerpo de seguridad lo rodearon. Miles de fusiles lo apuntaban. Por donde quiera que mirara no veía más que cañones que amenazaban su vida. El Papa, preso del terror, dicho con voz temblorosa:

– ¿Ésto qué es? ¿Qué pasa?
– ¿Qué pasa? – repitió con tono irónico Flavio Di Iuorio. Mientras sostenía en sus manos los decretos del Santo Padre. Miró uno a uno y dijo – Pues… decreto sobre los medios anticonceptivos, decreto sobre la homosexualidad, decreto sobre los sacerdotes, decreto sobre el aborto y decreto sobre el celibato. Ésto pasa.
– Hace más de veinte años que se fundó este partido y se hizo para que los ideales que defendía la Iglesia Católica tuvieran repercusión en la sociedad política, – dijo Capalozza – pero usted con sus nuevas ideas puede poner en peligro el trabajo de gente como yo, que hemos conseguido levantar desde los cimientos uno de los partidos más importantes a nivel europeo.
– Yo solamente creo que la Iglesia Católica debe salir de un parón en el que lleva metida muchos años. – Se defendió Emmanuel Jáuregui – Cada vez tenemos menos fieles, menos sacerdotes. Quizás con esta idea pudiéramos conseguir mayor número de fieles.
– No sé si sabe usted lo cerca que está de la muerte. – Amenazó Di Iuorio – No le conviene llevarnos la contraria. Lo sabía cuando aceptó el puesto.
– No creí que fuerais tan poderosos – Dijo asustado y en voz baja el Papa.
– Nuestro poder va más allá del poder de Dios. – Sentenció con carácter firme y soberbio el presidente honorario, don Ulstano Capalozza – Dios no existe, es sólo una excusa para ganar dinero, para captar gente inestable de ánimo para enriquecernos. Ha sido así desde el principio de los tiempos. Usted no vendrá a cambiarlo.
– Estoy harto de verle la cara a un gilipollas que cree ser un enviado de Dios. – Grito enfadado Di Iuorio – Dios sólo mandó a un enviado y por treinta monedas lo mataron y lo traicionaron. Su secretario y nuestro jefe de seguridad también nos lo han vendido a nosotros por treinta, treinta billetes de quinientos euros cada uno, un precio demasiado bajo para su vida. Usted tiene en su mano su vida. Le ofrecemos un trato. Si quiere vivir, dé marcha atrás con los decretos y acepte las ideologías tradicionales. De lo contrario, morirá con sus ideologías.
– No cambiaré mi manera de pensar, ni la forma que creo que tiene que tomar la Iglesia. Dios no sois vosotros, no me podéis decir qué tengo que hacer, ni en qué tengo que creer.
– Usted ha hablado. Señores – dijo Di Iuorio dirigiéndose a todos aquellos que apuntaban al Papa con sus fusiles – no quiero disparos ni en cabeza ni en brazos, sólo el tronco, la cabeza y los brazos se ven en el funeral. – Se giró y miró fijamente al Papa a los ojos y le dijo con la sangre fría – Di tus últimas palabras.
– Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad…
– Disparen – Gritó Di Iuorio.

El tronar de cuarenta fusiles sonó en aquella sala, pero en ella quedó apresado pues la insonorización apresaba en su cárcel de muerte a aquellas balas que atravesaban en cuerpo de Emmanuel Jáuregui. El cuerpo cayó desplomado, dejando ríos de sangre fluir por multitud de túneles que las balas habían abierto en su cuerpo. Yacía en una alfombra de terciopelo roja, esa que su propio cuerpo había hilvanado con cada rugido de la fiera con gatillo que había acabado con el último suspiro de un hombre cuya última misión fue hilvanar su propia alfombra de sangre.

Con el cuerpo tendido en el suelo de aquella sala, los miembros de la junta directiva se miraron y esbozaron sonrisas tan crueles y malévolas como sus propios planes, que acababan de llevarse a cabo.

– Bien, y ahora, ¿Cómo saldrá de aquí? – preguntó Sismondi.
– Lo tenemos todo planeado. Traerán el coche a nuestras dependencias, meteremos el cuerpo en el maletero y en el asiento estará un doble que hemos encontrado del Papa. Nadie sospechará nada, porque saldrá a gran velocidad hasta el Vaticano. Una vez allí, haremos pública la muerte del Papa a causa de un cáncer de páncreas que lo azotaba desde hacía años, pero que, por motivos personales, nunca declaró que tenía. Todo está planeado.
– Perfecto. – Dijo con una sonrisa de felicidad Sismondi – Pues entonces elijamos traje para el funeral.